Blog de Harry Beda

18 agosto, 2017

Tecnologías para el almacenamiento energético (I)

Por Harry Beda. Ya hemos comentado aquí que el almacenamiento de la energía es uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos en el camino hacia la transformación energética. La presencia cada vez mayor de fuentes renovables cuya producción está sujeta a la variabilidad del clima es uno de los principales factores, pero no el único que impulsa el desarrollo de este campo.

La idea común detrás de estas tecnologías es adecuar la oferta y la demanda de energía  eléctrica de manera que los excedentes puedan ser almacenados y usados cuando resulta necesario. En la actualidad, las baterías convencionales se están convirtiendo en la solución “estándar” para instalaciones off-grid o microgrids, pero ¿qué opciones existen para almacenar la energía en las redes convencionales, infinitamente más grandes y complejas? Echemos un vistazo a algunas de las tecnologías existentes actualmente para el almacenamiento de electricidad a largo plazo.

Centrales hidroeléctricas de bombeo (PSH)

Convierten dos embalses situados en distintos niveles en una gigantesca “batería”. Para ello, usan el excedente de producción de otras fuentes de energía, por ejemplo, la eólica, para bombear agua desde el depósito inferior a uno superior. Cuando llega el momento de aprovechar la energía, el agua almacenada en el nivel superior se deja caer a través de las turbinas para generar electricidad. Es una de las tecnologías más maduras actualmente, con numerosos ejemplos en funcionamiento comercial como La Muela II en España, la más grande de Europa.       

Almacenamiento de energía con aire comprimido (CAES)

En este caso la electricidad sobrante se usa para comprimir aire que se almacena en cavernas o depósitos. Cuando es necesario, el aire comprimido se utiliza para mover una turbina de generación. Entre sus “peros”, la aplicación comercial de esta técnica implica el uso de gas a la hora de producir la energía. Hay plantas operativas en EE.UU y Alemania y varios proyectos en distintas fases de desarrollo.

Estas son sólo dos de las tecnologías que ya están en desarrollo. Con el fin de conocer más sobre el  almacenamiento energético seguiremos explorando otras alternativas en próximos posts.

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