Blog de Harry Beda

13 julio, 2017

El fracking, polémica en energía

Por Harry Beda.

Los medioambientalistas coinciden en promover el uso de energías renovables con la intención de combatir el cambio climático y preservar el planeta, sin embargo, existe un tipo de energía cuya polémica supera el debate común, en el que regularmente participan instituciones públicas, empresas, ONGs y otros, trasladándose e instalándose incluso entre los propios defensores del medio ambiente, quienes tienen opiniones contrapuestas. ¿Habría que estar en contra o a favor del fracking?

El fracking es una técnica que permite extraer petróleo o gas del esquisto, una roca sedimentaria de querógeno (complejo orgánico que se descompone térmicamente y produce crudo y gas). La técnica consiste en introducir en profundidad  agua a alta presión junto con aditivos químicos para fracturar la roca  y liberar así el gas o petróleo que contiene, que finalmente subirá hacia la superficie.  A pesar de que esta técnica se emplea desde 1940, hoy es de gran relevancia porque países como Estados Unidos están viviendo la “fiebre” del gas pizarra y podría lograr autosuficiencia energética en 2035, según la Agencia Internacional de Energía. Además otros países como China, Reino Unido o Sudáfrica, están considerando el esquisto como clave potencial para la generación de energía en sus propios países, de acuerdo a National Geographic.

A favor

Quienes están a favor argumentan que el fracking provee un mecanismo viable de generación de energía para países que no cuentan con grandes yacimientos de hidrocarburos convencionales, como petróleo o gas, accediendo a hidrocarburos no convencionales provenientes del esquisto (generalmente más disponibles), permitiendo así la autonomía de generar energía “en casa”.   En Estados Unidos, por ejemplo, la producción de gas natural, que ya se encuentra en nuevos máximos gracias al esquisto, se espera que crezca 44% para 2040. Además EEUU se convirtió por primera vez, en 2016, en el país con la mayor reserva de petróleo, por encima de Arabia Saudí y Rusia, gracias al fracking.

En contra

Por otro lado, quienes están en contra argumentan que, de acuerdo a diversos estudios, el fracking representa un riesgo para la calidad del aire, generado, entre otros aspectos, por las emisiones de las bombas de gasoil utilizadas en los equipos de potencia, o el gas quemado- ventilado (liberado directamente a la atmósfera). Según estos detractores, también representa un riesgo para la calidad del agua debido a la contaminación de las aguas superficiales y subterráneas como consecuencia de la erosión causada por perturbaciones terrestres, derrames y liberaciones de sustancias químicas u otros fluidos, así como la migración subterránea de gases y productos químicos, explicado en How has fracking changed our world?

El debate se recrudece porque algunos ecologistas, como el ex líder de Greenpeace en Reino Unido, Stephen Tindale, están a favor del fracking. En un video publicado por la BBC, Tindale  menciona que el Reino Unido está enfrentando una crisis energética en la que la prioridad debe ser deshacerse del carbón tan rápido como sea posible, y que eso sólo sucederá si hay -y se apoyan- todas las alternativas disponibles -lo que sea excepto el carbón-. También comenta que la mejor opción son las energías renovables, pero que no hay manera de que éstas puedan crecer lo suficiente para el 2025 -para contrarrestar el déficit-, además de que el gas de esquisto es la mitad de dañino que el carbón. Continúa diciendo que la mayoría de casas en Reino Unido usan gas como calefacción, lo que les obliga a importarlo de Noruega y Catar, cuya transportación desde ese país genera 10% más daño al medio ambiente que si se obtuviera el gas a través del fracking en Reino Unido.  Finalmente exhorta a trabajar sobre una ajustada regulación  del fracking, como ya se ha hecho en Estados Unidos, y resalta  que la evidencia actual demuestra que esta técnica no desemboca en la devastación -a la que tanta referencia se hace actualmente en las campañas ecologistas-.

El debate continúa.

Cambio climático, Fracking, Harry Beda

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