Blog de Harry Beda

9 febrero, 2018

El gas natural licuado, el combustible alternativo

Por Harry Beda. Hacemos una parada en nuestro viaje por los “caminos de gas” para centrarnos en el que podría ser el combustible alternativo, el llamado gas natural licuado y conocido por sus siglas GNL.  El GNL se obtiene cuando el gas natural es sometido a un proceso de enfriamiento a -160 grados, tras ser eliminado su calor, y se convierte en un líquido inodoro e incoloro.

Este cambio de estado, que se realiza en las plantas licuefactoras y en las regasificadoras, permite que el combustible ocupe hasta 600 veces menos espacio que en su fase gaseosa, lo que favorece su transporte principalmente en barco.

Combustible para transporte

El GNL además de poder ser transportado en barco fácilmente, se usa cada vez más como combustible en los grandes buques que transitan los océanos, tanto en los destinados al transporte de mercancías como en los barcos de crucero. Incluso el sector ferroviario ve en esta fuente de energía una alternativa al diésel y ya se ha desarrollado el primer tren de viajeros propulsado con GNL.
Y es que, las cualidades que hacen destacar al GNL no se desvirtúan en su estado líquido; no emite ni polvo ni humo y su combustión genera un 30% menos de dióxido de carbono que el fuel y también un 45% menos que el carbón. Cualidades muy estimables, que se ajustan a las políticas medioambientales tan presentes en el contexto de reducción de contaminación y gases de efecto invernadero.

La IEA apunta las claves para el futuro del GNL

En cuanto al futuro, la Agencia Internacional de la Energía (IEA) prevé en su publicación “World Energy Outlook 2017”, que “el gas natural crecerá hasta representar un cuarto de la demanda mundial de energía en 2040, convirtiéndose en el segundo combustible más grande en la mezcla global después del petróleo”.

Según la IEA, “el GNL representará casi el 90% del crecimiento proyectado en el comercio de gas de larga distancia hasta 2040”. Y apunta que “el suministro de gas también se volverá más diverso: la cantidad de plantas de licuefacción en todo el mundo se duplicará en 2040, con las principales aportaciones procedentes de los Estados Unidos y Australia, seguidas por Rusia, Qatar, Mozambique y Canadá”.

También se desprende de los apuntes de la IEA para los próximos años, “que el 80% del crecimiento proyectado de la demanda de gas tendrá lugar en las economías en desarrollo, lideradas por China, India y otros países de Asia, donde gran parte del gas debe importarse”. Esto refleja el hecho de que el gas se adapta bien a las prioridades políticas de estas regiones generando calor, energía y movilidad con menos emisiones de dióxido de carbono (CO2) y contaminantes que otros combustibles fósiles, dada la preocupación cada vez más global sobre la calidad del aire.

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