Blog de Harry Beda

4 agosto, 2017

Del híbrido al eléctrico puro: los distintos sabores de la movilidad eléctrica

Por Harry Beda.

La movilidad eléctrica ha adquirido un papel prominente en el debate energético actual. Sin embargo, la abundancia de información y los constantes avances pueden llevar a cierta confusión sobre las distintas tecnologías.

Cuando Volvo anunció su intención de no lanzar al mercado nuevos vehículos propulsados exclusivamente por motores de combustión a partir de 2019, algunos medios dieron a entender que los suecos producirían únicamente vehículos eléctricos, lo cual no es del todo preciso.

Para evitar confusiones lo mejor es que echemos un vistazo a las principales tecnologías que apoyan a día de hoy la movilidad eléctrica y que pueden dividirse en cuatro categorías:

  • Vehículos híbridos eléctricos (HEV). Son los híbridos más extendidos, ejemplificados por el Toyota Prius. Cuentan con dos motores, uno de combustión interna que funciona en conducción normal y uno eléctrico que interviene tanto cuando se requiere potencia adicional como cuando se circula a baja velocidad donde puede llegar a actuar en solitario. Las baterías se recargan por la acción del motor de combustión y por la energía recuperada en las frenadas.
  • Vehículos híbridos enchufables (PHEV). Son similares a los anteriores pero permiten además recargar las baterías conectándose a la red eléctrica. Así se reduce la dependencia del motor de combustión y por tanto las emisiones. Algunos modelos pueden realizar desplazamientos cortos utilizando únicamente el motor eléctrico.
  • Vehículos eléctricos de autonomía extendida (EREV). Se mueven únicamente con el motor eléctrico pero cuentan también con un motor de combustión cuya única función es la de cargar las baterías. Esto permite a los EREV seguir circulando una vez se ha agotado la carga obtenida en la red eléctrica.
  • Vehículos eléctricos puros (EV). Estos automóviles se mueven únicamente con un motor eléctrico que obtiene su energía de las baterías. Éstas se recargan tanto en las tomas convencionales como en las rápidas que reducen drásticamente el tiempo de carga. Modelos como los desarrollados por Tesla, Renault o Nissan alcanzan ya autonomías cercanas a las de los vehículos de combustión.

Los planes de Volvo pasan por seguir fabricando soluciones híbridas por lo que por el momento los motores de combustión seguirán teniendo un papel en la marca sueca aunque sea cada vez más discreto. Y es que el futuro de la movilidad es eléctrico.

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